jueves, 22 de febrero de 2018

Tarea para el 28 de febrero

Lee con atención la siguiente entrevista realizada a Ana Alcolea, autora de Donde aprenden a volar las gaviotas, y contesta a las preguntas planteadas a continuación. No contestes de forma esquemática, redacta correctamente tus respuestas. Después, mándame tu trabajo por correo electrónico.


P: Qué es lo que te impulsa a escribir?
 
R: Yo me lo paso muy bien escribiendo, creando los personajes, creándolo todo... Es algo que me apasiona. Luego, cuando termino, echo de menos a los personajes porque he vivido tan intensamente con ellos... y ahora, ¿qué?
Sencillo. Que reaparezcan en nuevas obras. Como Ángela. Una mujer joven, inteligente y respetable, que sueña despierta con África mientras acaricia el medallón que cuelga de su cuello y bebe jarabe de rosas. Ángela. Ana también se llama Ángela. Es su tercer nombre de bautismo y, no por casualidad, el personaje comparte rasgos con la autora. ¿Un álter ego, tal vez?  Ángela vive en tres libros distintos tres historias distintas. 
 P: Hay dos temas recurrentes en tus obras: primero, el adolescente que se va en las vacaciones de verano a otro país para aprender inglés y descubre ese país. ¿Por qué este recurso? 
R: Efectivamente, son muy comunes. Casi siempre hay un viaje porque el viaje en la literatura simboliza el conocimiento, conocimiento del mundo y conocimiento interior. En un viaje estamos sin la capa protectora de nuestros padres y sin la protección del idioma. Entonces a mí eso me parece importante porque hace que estés en situaciones límite diferentes a las habituales constantemente y tienes los ojos muy curiosos, todo es nuevo y estás muy receptivo y muy perceptivo. Y el viaje, claro, también es conocimiento de uno mismo, la peregrinación interior, el irte conociendo, ir iniciando la vida.

P: El segundo es la relación entre la historia del pasado y el presente.
 
R: Sí. A mí me gusta mucho porque no sé si a la gente le pasa de estar en un sitio y pensar  “¿y qué pasó aquí antes de que yo llegara?” o  “¿quiénes se han sentado en estas sillas hace un rato, antes de que llegáramos nosotras?” Pues esa relación con nuestro pasado me parece fascinante realmente.
P: ¿Y has conocido los lugares en que se ambientan tus obras de forma personal? Venecia, Noruega, Escocia, África... 
R: Sí, salvo África. Yo nunca he estado en Gabón, que aparece en la primera novela. Pero no lo eché de menos porque tenía primos allí y cuando éramos pequeños venían y me contaban lo que vivían y yo lo vivía todo tan intensamente a través de sus palabras que era como si hubiera estado...
Parece recrearse emocionada en aquellos años. En aquellas memorias. Las crónicas de África que la hacían teletransportarse hasta las selvas tropicales.
Los demás sitios sí los conozco bien. Mi marido es noruego y la casa de Donde aprenden a volar las gaviotas es nuestra casa. En el jardín están bajo tierra los restos del búnker de los nazis porque ahí hubo un campo de concentración. Son cosas que te dejan muy…muy…en shock.
P: ¿Por qué dejas finales abiertos? 
R: Eso es la vida misma. Sé que no os gustan nada los finales abiertos, sobre todo a los adolescentes. Algunos preferirían que matara a los personajes, antes que dejarlos vivos y con un final abierto. A mí me gusta para que el lector luego continúe la historia en su imaginación. Y también porque yo creo que la novela es como un pedazo de vida: coges un trocito y ya está, pero la vida continúa. Los personajes son del lector, allá el lector lo que haga con ellos.

Donde aprenden a volar las gaviotas es un caso. La protagonista, Elsa, ya anciana, consigue el teléfono de su amor de juventud, Henrik, un soldado alemán destinado en Noruega durante la ocupación nazi de Europa.
Él es ya es un señor mayor también. Muchos niños me dicen: “¿y por qué no se quedan juntos?” Pero yo no creo que puedan terminar juntos tan mayores. Una historia de amor que pasó hace sesenta años, que acabó con una guerra y luego cada uno ha tenido su vida. ¿Vuelven a coincidir? Podría ser...
Dice que mientras escribía esta novela, estuvo siempre presente en su mente la canción Penélope, de Joan Manuel Serrat.
Penélope se enamora de un caminante que vino. El caminante se va y le dice que volverá a por ella. Ella lo espera cada domingo en la estación, hasta que Penélope es una mujer mayor. Un día él viene y le dice “Soy tu amor. Regresé a por ti”. Y ella le dice “Tú no eres quien yo espero” y se va. Porque ha tenido todo el tiempo del mundo para imaginárselo y crearlo como le ha dado la gana y claro, nadie es como le da la gana a los demás. Esto le podría pasar a Elsa también y al alemán. Y como no quiero que le pase eso a mi Elsa… lo dejo abierto. La realidad no es tan edulcorada muchas veces. Me habría costado dos líneas decir “Y se juntaron y vivieron felices el resto de sus días”. Pero yo no me lo creo. Como muchas películas que terminan con el beso final. ¿Y ahora qué? Después del beso viene lo complicado en la vida. Pero eso ya no nos lo cuentan.
1. ¿Qué crees que tienen en común el personaje de Ángela y Ana Alcolea?
2. Según la escritora, ¿qué simboliza el viaje en la literatura?
3. Explica tú qué has aprendido sobre África y sobre Noruega leyendo los libros de Ana Alcolea.
4. ¿Cómo explica Ana Alcolea que deje los finales de sus libros abiertos? ¿Qué opinas tú de los finales abiertos?
5. Escribe otro final para Donde aprenden a volar las gaviotas.
6. Piensa en tres preguntas que le harías tú a Ana Alcolea si la pudieras entrevistar.
7. Subraya lso verbos de los dos primeros párrafos de la entrevista y clasifícalos indicando persona, número, tiempo y modo.   

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